En esta fría mañana de invierto miro al cielo y me pregunto ¿Por qué lloras Lima? Es acaso la frialdad de tus habitantes lo que te entristece? Será acaso que nos hemos preocupado más por nuestras propias ambiciones que nos hemos olvidado de que no estamos solos en esta gigantesca y caótica ciudad.
Bajo la mirada y veo a la gente caminar sin percatarse que son observados por esta joven alma, a veces bohemia, que junto a un cigarro y un buen libro trata de entender porque vivimos así, sin fijarnos en aquellas personas que nos acompañan día a día de manera callada, y es que no basta con saludarnos a la volada o hablar diariamente de temas triviales. Yo me pregunto, cuantas veces nos damos el tiempo de tomarnos un café y olvidarnos de esos problemas que nos aquejan? solo tomemos un café con aquellos buenos amigos, o quizá solos para reencontrarnos con nosotros mismos, porque no solo nos olvidamos de los amigos, también hemos llegado a olvidarnos de nosotros mismos, pensamos más en que tenemos que alcanzar una buena posición social, el carro del año, una casa en la playa y otra en el campo para el invierno, y no me malinterpretes no digo que este mal esforzarnos por ello, digo que así como nos esforzamos por vivir bien en esta época tan frívola, deberíamos darnos un tiempo para ser niños, jugar, soñar y recordar aquellas épocas donde una sonrisa solucionaba cualquier problema, donde las guerras finalizaban al caer la tarde y no existía mayor dilema al acostarnos que pensar "¿Qué seré mañana?".
Estoy seguro que muchos problemas actuales se evitarían si al salir a la calle alguien nos recibiera con una sonrisa. Nos hemos olvidado que la felicidad no se encuentra en la cantidad de lujos que tengamos, se encuentra en la esencia misma de nuestro ser.
Por eso; "Llora Lima, llora hasta que recordemos como ser felices".
Comentarios
Publicar un comentario