Lo lamento, lamento no haberme dado cuenta que, una vez más, te perdía de a pocos. Te perdía porque la preferí a ella, porque no me fijé en el daño que te hacía y corrí en busca de unos brazos que nunca estuvieron abiertos para mí, lamento no darme cuenta antes que, a cada paso, te lastimaba una vez más; lamento no haber hecho caso a tus súplicas de "Por favor no me hagas esto, NO OTRA VEZ"; siento haber hecho oídos sordos y ojos cerrados a tu dolor, siento mucho haberte dejado sufrir tan sólo por un momento de placer, un placer que en el momento llega a parecer infinito, inagotable. Pero es que resulta imposible no perderse en lo profundo de sus ojos, resulta inconcebible no detener el tiempo cuando sonríe, soy incapaz de no paralizarme cuando me abraza, incapaz de que no me sonría el alma cuando la beso, incapaz de no enamorarme de ella.
Ayer me dijiste cual había sido el motivo de tu partida, eso me alivió la vida no tienes idea cuanto. Después de tu mensaje fui al mar, llevé alcohol, cigarros y miedo, me senté ahí frente a su imponente oscuridad mirando y esperando su llamada, realmente pensé en irme con él, me tome una botella de bacardí y lloré, lloré como hace mucho tiempo no lloraba, prendí un cigarro tras otro y no sé si los fumaba o sólo los dejaba consumirse entre mis dedos, pero justo al final, cuando no me quedaba más alcohol, no había un solo cigarro más y sólo permanecía el miedo en mi, me di cuenta de que tienes razón para irte y que soy yo el del problema, fui yo quien lo arruinó. Me esforcé no tienes ni idea de cuanto por arreglarlo amor. Pero no pude hacerlo a tiempo. Pero sólo después de eso me di cuenta que te había hecho tanto daño que si la noche y su oscuro manto no me llamaban era porque aún me queda vida para verte feliz, para demostrarte que lo mereces todo. Quizá no seamos novios una...

Suerte con ello.
ResponderEliminar